Cicatrices húmedas


Tus maremotos
cosechan olas
que amasó
con malicia
pristina
ese viento
loco

Los hombres
sembramos
nuestras semillas
vívidas,
en las heridas
húmedas
que no cicatrizan,
de nuestras
mujeres.
Ahí
entre sus
piernas!

Y mi corazón
asexuado
se sala
en la
quietud de
tus
turbulentos
silencios
del
intra-mar

Si nena,
ni mi corazón
ni tu alma
tienen
sexo