Emelí

He visto la
vida morir
en la cara de
mis acentros,
sin pausa,
en vivo.

Ese, el último
respiro se
lleva toda
las miserias
y pasiones
que fueron y
no serán.

Su sonido
perdura en mi,
pero
la sentencia
nunca llegó
a vos.

Cuanto destino,
en ese cuerpo!
Tantas horas
de mar y
de historia
para llegar
a esa cama

Creemos que
valieron
la pena.
No? Abuela.