De mares y versos salados

Errante en un universo de posibilidades,
leyó su justo verso,
el preciso y
confuso verso

Esa gota de mar,
qué no ahoga
pero sala de vida,
la marea..

Se leyó acunada,
salada, 
en dulce fuga
luego de validarse
con tres almas cercanas

Como el tiempo no pasaba,
juntaba fechas y regalaba
canciones 
de plantas 
y coros épicos

Las semanas eran años y
las noches ya
no eran para
dormir

El presente
siempre fue inevitable,
pero se esperaban;
porque
tenía un mar
en la lengua
y en sus ojos
un manojo de silencios
qué ya
descontaban el futuro