12.10.03

Responsabilidad Empresaria socialmente responsable

Responsabilidad Empresaria socialmente responsable


Mientras las brechas originadas por el modelo actual de capitalismo sigan dejando en la calle -y con total indiferencia- chicos desnutridos y generaciones despojadas de educación y futuro, no habrá justicia ni justo futuro. Revertir esta situación es, hoy, el desafío para todos los actores que estén liderando acciones en los distintos frentes de nuestra sociedad.

Especialmente en nuestro país, durante las últimas décadas se ha ido incrementando esta franja que divide a los que tendrán oportunidades de los demás, que poco tendrán. Si este modelo político-económico en el cual estamos inmersos se basa en la libre empresa y en los mercados de capitales, el empresariado es parte del problema y, por ende, parte o facilitador de un posible cambio.

A diario vemos en los medios cómo esta situación ha instituido en la sociedad un clima de permanente reclamo y desprecio hacia el sector privado, arraigándose cada día más la idea de que las empresas están dispuestas a “cualquier cosa” en pos de incrementar sus ganancias. Y las compañías son en gran medida responsables de esta polarización extrema.

Es aquí donde los empresarios debemos reflexionar y reconocer que, si bien no somos los únicos responsables de esta realidad (nadie duda que la generación de empresas-empleo es el mejor paliativo para combatir el actual estado de cosas), tampoco hemos hecho nada para demostrar y reconocer “que nos confundimos, que podemos hacer las cosas bien y que somos necesarios para la sociedad”. ¿O acaso alguna vez usted vio un empresario en los medios haciendo un mea culpa de sus actividades comerciales en la época del Proceso? ¿O arrepintiéndose en público de haber vivido de prebendas con el Estado durante años?

Partiendo de la aceptación de que el contexto de los últimos años ha favorecido el enojo de la sociedad para con el empresariado, la última carta que nos queda para intentar modificar esa situación es la incorporación de prácticas socialmente responsables. Éstas deben surgir como una nueva forma de gerenciar nuestras empresas con el fin de demostrar en los hechos que, a través de acciones sostenibles en el tiempo, podemos ser justos generadores de riquezas e impactar positivamente en nuestras comunidades.

La percepción que la gente tiene del sector privado no se modificará de un momento para el otro. Sin embargo, estamos en condiciones de motivar un cambio que mute poco a poco ese malestar para transformarlo en una nueva relación basada en la “confianza”, la colaboración y el intercambio de acciones responsables entre las empresas, empleados, proveedores, accionistas, la comunidad, organizaciones del Tercer Sector y el gobierno.


De abajo hacia arriba

Si seguimos cerrados en “nuestros negocios” y no estamos dispuestos a ser motivadores y partícipes de este cambio, quedaremos en el lugar de responsables de las injusticias del modelo actual. Nuestras comunidades nos incluyen; y nosotros no solamente cumplimos al pagar impuestos sino al tener en cuenta a dicha comunidad en todas las actividades que emprendemos.

La RSE no es marketing ni una tendencia pasajera. Es una forma de ser justos y responsables por nuestros actos dentro de la sociedad de la que formamos parte.

Hay empresas que poseen hace muchos años “acciones perimetrales de RSE”; generalmente, se trata de compañías de porte, ya establecidas, que tienen fundaciones o programas de ayuda y donaciones focalizados en el corto plazo y, por lo tanto, en lo urgente. Dadas las necesidades que padecen algunos sectores beneficiarios de la ayuda, estas cuestiones deben resolverse sin perder tiempo.

En la actualidad, cualquier acción o formato que promueva la RSE debe ser bienvenido debido a que todo ayuda al cambio y a la mejora del modelo actual. Sin embargo, por otro lado existen empresas más flexibles, demoledores de paradigmas que incorporan la RSE “en forma orgánica”: en ellas, la conducta ética y socialmente responsable forma parte de su ADN, se vislumbra en todas sus acciones diarias, e integra la visión que persigue cada uno los integrantes de la compañía.

Estas empresas generan hechos concretos hacia sus empleados, clientes y proveedores, haciéndolos partícipes del cambio y del impacto que ello genera en la comunidad en la cual están insertos. No hace falta aclarar que todas estas acciones no implican un costo sino, todo lo contrario, una inversión con un alto grado de rentabilidad para las organizaciones.

Estas compañías están logrando simultáneamente una transformación real sobre la comunidad y un posible caldo de cultivo para la mutación del tejido social. Posiblemente los resultados serán vistos a largo plazo, pero se trata de una postura más fuerte y sostenible ya que de este modo se generan lazos de confianza entre todos los actores. Y de eso se trata...

En nuestras empresas, tenemos la oportunidad de ser catalizadores del cambio, no desde una posición de soberbia o sólo buscando el lucro sino aprendiendo, mutando e incorporando -de acuerdo a nuestras posibilidades- prácticas de RSE. Sin duda, ello no sólo repercutirá en un cambio positivo de nuestro negocio; también contribuirá a construir sinergias más justas y entendibles para y con la sociedad.


Federico Seineldin - Octubre 2003
CEO Openware
Líder AVINA - Emprendedor Endeavor 2001
Designado como uno de los emprendedores del 2002 por Junior Achievement –
Joven Sobresaliente de provincia de Santa Fe en el Área Empresas & Negocios




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