24.4.10

Una micro-relato que me impactó


Nos conocimos el fin de semana anterior en la fiesta de unos amigos algo freaks. Una fiesta donde a través de drogas leíamos libros de Kerouac y poemas de Ginsberg.

Aunque no me había caído del todo bien, quedamos en volvernos a ver. Y aquí estamos en este espantoso motel. 6:07 AM Noviembre 23

Kowalsky me trajo casi arrastrando, dado que el fumo y el alcohol casi no me dejaban caminar.

El tiene una contextura grande, estimo algo más de 38 años, delicadamente obeso y poco gentil, pero hay algo de el que me gusta.

Me tiro en la cama muy mareado.

Justificando el calor de la noche, Kowalsky, se saca la ropa. Estaba excitado, al palo.

Cierro los ojos, intento dormir.

Con una de sus manos me apreta el cuello para que abra mis labios y con la otra mano acomoda su pene dentro de mi boca.

No sabia si me estaba ayudando a vomitar o quería una fellatio. Ante mi rechazo, presionó aun más con sus dos manos. El no hablaba, solo se movía adentro mio.

Acabó, escupí todo sobre el

Nunca habia tenido sexo con otro hombre.

Así empecé, fue mi primera vez.

A Kowalsky nunca más lo vi, pero estoy seguro que el siempre pensó que yo era un puto de mierda.