29.11.12

Sao Paulo

Ya nos es aberrantemente
común
convivir con gente que tiene
altas dosis
de muerte en sus cuerpos

Aunque a ellos también en algún
momento les eligieron
un nombre y les desearon
un futuro promisorio; hoy reptan y en
silencio, sin exigir
derechos, declaran
aún ser humanos