8.11.15

Yagenauta I


Entregarme a todos mis miedos
para saber lo que es la libertad.
Ver el lugar de donde vinimos
y donde volveremos, fijar esa imagen
para viajar en vida. Fue mi pedido..


La noche era profunda pero clara, gris lechosa.

Luego de largas escuchas y
micro ritos,  fue mi turno, mi toma
Sabe a café, a tierra dulce y ancestral;
el abuelo del ambil y del mambe

Me propuse armarme y amar la paciencia,
que imploraba la incertidumbre
de todas nuestras noches.
Me senté en esa sillita baja
y el fuego de la hoguera me atrajo, me persuadió, bailó para mí.
Me dijo que quería cuidarme y su calor fue mi casa virtual/visual;
al tiempo que un par de serpientes se fundieron en el..

En espasmos de tiempo el patrón de Indra comenzó a reaparecer
al cerrar los ojos,  flotaba,  se movía con sutilidad .. 
Yo podía reproducirlo, dirigirlo.. concentrarlo, hacerlo bailar..
También pude orquestar flujos de luz volando en enjambres,
estos dejaban estelas en la noche y en mi mirada.

Sonidos entunelados se me presentaron .
Algunas pocas palabras se convierten en fractales vívidos, ya no era daltónico
Al rato vibré al pulso de las plantas, 
fui parte de un patrón vegetal, para luego saber
que en el fondo vive un sopor mineral que lo ahueca todo

Sentí la conexión al tejido de los abuelos de la selva
desde los poros y mi alma. 

Saber que los árboles siempre me atrajeron no es
ninguna novedad yesa noche no fue la excepción. 
Tal vez la diferencia  estuvo en esa intensidad divina 
que generaban sus sombras nocturnas.

Cantamos todos..
Mis pies bailaban de ritmo
y la alegría no era personal
sino que estaba siempre,
yo solo decidía cuando
conectarme a ella. Solo era
cuestión de querer sintonizarla,
entrar en ella.. 

Dentro de los cantos y mirando la noche, 
entró en escena lo animal,
como  un violento silencio..
Vi un sabio en la cabeza de ese perro negro..
El, eterno, miraba la noche y yo su cara negra
Saber que los dos sabíamos lo que sentíamos,
me dio mucha paz, me generó admiración y
respeto por el. 

Como en un pasado de segundos, 
alguien se levantó,
otros siguieron atrás,  hablaban..
Había movimentos..
No sabía si la estaban
cuidando o violando, pero
en ese momento no
importaba, porque
se la escuchaba bien,
agarrada al tronco de la maloca. 
Yo intentaba mirar, pero no
podía, mi visión no me
dejaba ver en detalle y a la
lejanía.

Al tiempo, todo volvió a comenzar,
el frío, el humo, el viento
y esa armónica que tocaba
esa canción melosa y feliz

Andrés me llamó nuevamente, 
me puse de pie
y tomé con el mismo
respeto por segunda vez
la medicina.

Decidí acostarme en el suelo,
en mi bolsa de dormir que ya
a los minutos (?) se
había transformado
en un útero dulce, acogedor
y conocido

Algunas veces cuando mi estómago se revolvía
yo le hablaba,  con mucho cariño y le decía :
-No te vayas de mi, medicina maestra
quiero cuidarte,  para ser vos..
y que vos seas mi faro en esta noche
de vientos fríos y lluvia del trópico
Y ella me contestaba :
-Me quedo, pero concéntrate
en tu propósito, sino me iré de ti..

El tiempo no pasaba, 
se había parado,
la noche lechosa
se quedó enganchada
en las
copas de los árboles.
Y la música se mezclaba
con el sonido que hacía
el agüita de las lluvias
impactando
en el techo
de la maloca sin paredes

Sentía un gran amor
por todos los que me
rodeaban,  los que
me cuidaban y estaban
conmigo

Durante un momento
ráfagas de pedantería
afloraban en mi,  desafiaba
la experiencia solicitando
ver cosas que me impactaran,
como era de esperar nada sucedía.. 

Pasaba la noche?
No lo sé.. pero mis pensamientos y los de otros
se transformaron en micro películas
que aparecían ante mí , yo decía cual
quitar, cual ver, cual remitirla a otra
persona, ya que algunas no me correspondían.
Sentia que veía los pensamientos de los
que estaban cerca mio, yo se los devolvía cuando sentía que no eran míos 

Tuve muy pocas visiones oscuras: de sangre y cuerpos muertos.... 
Pero también determiné que no eran para mi y las descarté como pulsando 'delete'

Me preguntaron nuevamente
si quería tomar por tercera vez,
-No gracias, le contesté
y todos ya se acostaron a dormir
alrededor del fuego,  y
llovía viento
y soplaba lluvia
(no paraba)
Cuando me quede solo (todos dormian),
de repente observé
que alqguiern respiraba muy fuerte,
desde otro lugar pero muy cercano a mi.
Presté atención y me dí cuenta que el sonido 
provenía de mi propio cuerpo.
Pero yo no era el, solo estaba en el.. 
lo navegaba, pero yo no respiraba

Aprendí a darle algunas ordenes..
Lo hice arquear en el piso.. a que respirara con mayor intensidad
Yo le hablaba, el (mi cuerpo) solo se movía y respiraba,
era casi un animal dócil.. 
Estaba feliz de estar al comando de esta
maquinaria perfecta y no ser parte de ella

Y ahí, cada tanto, muy tirado en el suelo y dentro
de mí útero, una nena de la lluvia
me tocaba los pies, me sonreía y yo le sonreía
con las manos y todo mi ser

También la vi venir una vez
caminando hacia
adentro de la choza con esa impronta
tan femenina y llena de paz

No pude dormir, nunca dormí
pero llegó el amanecer
y con el, un sentimiento
de vivir en estado de gracia
de volver a ver

Al principio no tenía ganas de hablar
pero luego conté lo vivido,
y perdiendo la concentración,
tuve que salir corriendo
a aliviar, luego de 9 horas
maravillosas de cuidado mutuo ..

La útima etapa fue la de la curación
del cuerpo,  del alma
del tiempo,  de los taitas
y todo todo estaba vivo, tan vivo,
muy vivo.

El humo y las plantas 
nos habían amorosamente invadido 
y la noche bendecido
Om shanti